De nubes venenosas
Primero:
Antes que nada, quiero desmentir los rumores sobre la presunta abducción de este cazafantasmas. Nada más lejos de la realidad. Es que me tenían muy ocupado en otras cosas, que el año de que viene es el Año Internacional de la Astronomía y hay que prepararse para la conmemoración. Además, el implante funciona bien funciona bien funciona bien funcionabienfffnzzzzzzzzzzzzgrrr…
Segundo:
A lo nuestro, que es desfacer entuertos. O casi. Porque, vamos a ver: ¿quién no se ha fijado en esas líneas en el cielo que dejan los aviones? Sí, las estelas, esas condensaciones, principalmente de vapor de agua (vamos, nubes), formadas por los reactores… La combustión del reactor produce agua (y CO2), y a las temperaturas y presión de la alta atmósfera, pueden cristalizar en forma de hielo. Funcionan así como núcleos de condensación -como les pasa a las nubes altas- y generan… ¡NUBES! De vapor de agua, ni más ni menos. El satélite ENVISAT de la Agencia Europea del Espacio (ESA), mostraba hace poco más de un mes una imagen preciosa del oeste de Italia cubierto de esas nubes de la aviación, denominadas, en inglés contrails. En la galería de imágenes de este satélite podemos ver estas estelas desde el espacio por todo el mundo.
Se ha hablado de estas emisiones como una importante aportación por el transporte aéreo a los gases atmosféricos de efecto invernadero. Los informes del IPCC tienen en cuenta el transporte aéreo: en el enlace se accede a un documento PDF titulado precisamente “La aviación y la atmósfera global“, para los interesados en el tema) .
Pero si creyéramos que esto es todo en la historia de los contrails, nos equivocaríamos de medio a medio, y por eso los traemos hoy por aquí. Porque lejos de ser simplemente vapor de agua y otros gases que emiten los reactores de los aviones, según algunos (sí, los de siempre, pero montan mucha bulla, qué le vamos a hacer) estamos ante uno de los fenómenos más peligrosos del mundo. Y parte del extranjero.
Para empezar, los contrails no son tales: son CHEMTRAILS, es decir, estelas llenas de productos químicos desconocidos (por el público) que tienen uno de estos posibles orígenes -o varios a la vez, siempre es posible sumar en el pensamiento conspiranoico–:
- son un experimento de control climático realizado por algún poder oculto (o varios);
- son un experimento militar para eliminar las nubes, para permitir que los satélites espías nos vean mejor. Por eso no llueve, dicen;
- son parte de sistemas de guerra química y biológica. Con ellos se están sembrando amplias áreas del mundo occidental (es por donde más vuelan los aviones, no lo olvidemos) vete a saber con qué intenciones;
- en concreto, lo que pretenden es el control mental de la población. Ya saben, siempre hay alguien que quiere controlarnos (como mi implante, ni más ni menos jejeje);
- otros afirman que esta siembra de productos químicos la hacen las farmacéuticas para tenernos ocupados con las enfermedades y que compremos sus medicinas;
- realmente lo que siembran son unas entidades denominadas MORGELLONS, un parásito que la ciencia oficial niega, pero que, ya sabéis, provoca enfermedades, controla la mente y etcétera
- son los alienígenas (no podían faltar: el espíritu del fundador de la cienciología, Ron Hubbard se lo contó desde “el otro lado” en una sesión a Horacio Velmont, y explica que los causa “una raza extraterrestre disidente del Área 51. Los extraterrestres de esta Área no son fijos, sino que van y vienen, es decir, de pronto forman parte de este lugar y más se retiran y vienen otros. Algunas de las razas que se retiran no lo hacen en forma pacífica sino que rompen violentamente relaciones con las autoridades del Área.”)
¿No te lo puedes creer? Te invito a pulsar en los enlaces anteriores, aunque te prevengo que vas a caer en páginas completamente desmelenadas… Para muestra, un botón, este vídeo de YouTube que muestra lo peligrosas que son las aparentemente tranquilas estelas de los reactores:
Habida cuenta de que las primeras noticias sobre los chemtrails tan dañinos tienen ya más de 20 años de edad y el mundo no se ha acabado, no nos han invadido los extraterrestres malvados de la cienciología, ni el clima ha cambiado o, que sepamos, haya nuevas enfermedades sembradas por los aviones de las aerolíneas (que por otro lado dicen también que están sintiendo la crisis), podríamos concluir con cierta seguridad que nos encontramos ante una enorme tomadura de pelo, que simplemente se repite sin analizar seriamente. A comienzos de los 90, por cierto, se decía que los chemtrails sembraban el vih; hace unos años se puso de moda la “siembra” del virus de la gripe aviar… Como las profecías de Nostradamus, se cambia todo lo que haga falta para seguir vendiendo el misterio.
Bueno, y si eres de los que se creen lo de las ondas orgónicas (hablaremos de esto dentro de poco, lo prometo) siempre puedes construir un chembuster, un emisor de orgón que dispersa las malvadas nubes tóxicas que sueltan los aviones. Sirve, además, según sus autores, para eliminar las radiaciones cancerígenas de las antenas de telefonía móvil. Vamos, un lujazo…


http://www.youtube.com/watch?v=PhVWA8w9JwI&feature=PlayList&p=E6C49CC9BB7B496C&playnext=1&playnext_from=PL&index=20
Las teorías que formulan son locas, pero el uso del esparcimiento de determinados materiales para controlar ciertos parámetros se hace desde como mínimo la 2a Guerra Mundial. En Alemania salieron proyectos controlando ciertas zonas:
http://www.youtube.com/watch?v=rXqunUH9sqc&feature=player_embedded
Comentario por Manu — 18 mayo, 2009 @ 23:38
Una cosa sobre el primer vídeo, un hombre del tiempo te diria que para ocurrirse los contrails se necesitan unas condiciones idoneas, y para hacer un contrail intermitente necesitas que la atmosfera se repita en condiciones y lo más dificil es que haya cambios tan rápidos en la atmosfera.
No estoy a favor de las teorías locas, en eso estoy igual que tu
Comentario por Manu — 18 mayo, 2009 @ 23:42