¿Qué son los rayos cósmicos?
En 1912, el estadounidense Victor Franz Hess estaba estudiando las capas altas de la atmósfera con un globo sonda. Descubrió, tras analizar los datos recogidos, que algún tipo radiación que no provenía del Sol altamente ionizante golpeaba la atmósfera y era responsable de la formación de la enorme cantidad de partículas cargadas que hay a esas alturas. Eran rayos cósmicos. Por este descubrimiento recibió el Premio Nobel de Física en 1936. Desde entonces los científicos tratan de averiguar cuál es el origen de estos rayos.
Lluvia de rayos cósmicos (Ilustración: Simon Swordy)
Los rayos cósmicos son partículas de alta energía – algunas de las más energéticas que se han encontrado en el Universo- que cruzan el espacio a velocidades próximas a la de la luz. En concreto, están formados por “protones (un 90% aproximadamente) y partículas alfa (núcleos de helio, un 8%) y el 2% restante está formado por núcleos pesados, electrones y partículas de antimateria (positrones y antiprotones)”, explica a Cóctel de Ciencias Daniel Marín, astrofísico y miembro de la Asociación Astronómica de Gran Canaria.
Tan energéticas son estas partículas que los científicos asumen que se han formado a través de mecanismos que liberan mucha energía, como agujeros negros o estrellas de neutrones. También se baraja la posibilidad de que los rayos cósmicos sean liberados tras la colisión de partículas de materia oscura, una enigmática sustancia que los científicos creen que constituye el 90% de la masa del Universo. O incluso que se formen en estructuras que los astrónomos todavía no son capaces de imaginar.
La atmósfera nos protege de los rayos cósmicos, pero aún así cada día llegan hasta la superficie terrestre miles. Colisionan con las moléculas de la atmósfera y crean otras partículas como si fueran aceleradores de partículas naturales y caen hacia la superficie como una lluvia de rayos. “De ahí que los físicos de partículas también estén muy interesados en estudiarlos”, señala Marín.
Los rayos que suelen caer son superenergéticos, pero no son ni de lejos los más poderosos. “Los de alta energía son más raros y su número depende del estado del ciclo de actividad solar (hay más rayos cósmicos durante el mínimo solar) y de la geometría de la magnetosfera terrestre, entre otros factores”, explica.
AMS-02 custodiado días antes de partir hacia la ISS (Foto: Michele Famiglietti)
El pasado día 18 de mayo llegó a bordo del transbordador Endeavour (en su última misión) a la Estación Espacial Internacional un instrumento diseñado especialmente para desentrañar el origen de los rayos cósmicos, el AMS-02 (Alpha Magnetic Spectrometer 2). El 19 de mayo los astronautas lo instalaron y ya está en marcha. Recibirá el impacto de diez mil rayos cósmicos por minuto. Pronto, proporcionará nuevos y valiosísimos datos.



CÓCTEL DE CIENCIAS
Fantástica entrada, felicidades
Comentario por Luis Luna — 24 mayo, 2011 @ 17:36
Me parece interesantisimo,¡¡que buena información¡¡ cada dia soy más VALENZUELERA.
Comentario por ANA — 24 mayo, 2011 @ 20:48
La formacion de nubes se debe,tambien, a la incidencia de los rayos cosmicos,que ioniza las moleculas de agua que se encuentran en el aire por la evaporizacion del agua del mar,atrayendolas entre si y haciendolas mas pesadas.Se ha comprobado que cuanto mayor es la actividad solar,menor es la formacion de nubes,debido a que su mayor actividad bloquea la llegada de rayos cosmicos a la tierra.En el 2012 se preve una de las actividades mas altas del Sol (24)
Comentario por Ma_Garci — 25 mayo, 2011 @ 10:34
¡Uff muchas gracias por esa información, divina señorita Valenzuela y mortal señor Garci!
Comentario por Yunni — 26 mayo, 2011 @ 22:33