Un naturalista en una expedición del s. XXI
Es una máxima constante que nadie ve lo que son las cosas si no sabe lo que deberían ser
(Ernst Gombrich en Arte E Ilusión)
El arte ha estado relacionado con la representación de la naturaleza desde los inicios de la humanidad. Por un motivo u otro, el hombre ha intentado representar el mundo que lo rodea, y así capturarlo, poseerlo. Sin embargo, toda representación implica algún tipo de comprensión. Implica transformar lo visible a través de códigos y patrones visuales que permitan esquematizarla información compleja que llega a nuestros ojos, o convertir las tres dimensiones del espacio en sólo dos, por ejemplo.
Por eso, Ernst Gombrich argumenta en Arte e Ilusión que no es posible representar correctamente aquello que no se entiende, de acuerdo a cierta cultura visual. Resultaría imposible dibujar correctamente un motor cuyo funcionamiento se desconoce o copiar bien un bloque de viviendas, sin contar antes los pisos que tiene. Por eso también, en el Renacimiento, los artistas que querían reproducir correctamente la forma del cuerpo humano, se empeñaron también en aprender anatomía (una materia que aún se imparte en muchas academias de Bellas Artes). Resultan muy interesantes en ese sentido los estudios realizados por autores como Davinci, por ejemplo.
Dibujar significa comprender y por eso, en ciencia, el dibujo se ha utilizado a menudo para plasmar el conocimiento de la naturaleza: especialmente a partir de los siglos XVII y XVIII, con la llegada de los ideales humanistas y la ilustración, los países embarcaron en sus expediciones de exploración y colonización a científicos, naturalistas y dibujantes encargados de estudiar y describir aquello que encontraran en su camino.
Pero incluso hoy en día, de cara a la descripción científica, a veces puede resultar más útil un buen dibujo que una fotografía: el dibujo permite seleccionar, discernir y ordenar la información visual. Permite eliminar ruido, información irrelevante (como el reflejo de una luz inesquivable para la cámara, por ejemplo o una mancha sin interés) y enfatizar, por otro lado, los rasgos que sí resultan más representativos.
El dibujo que veis aquí arriba, por ejemplo, es parte de un artículo ilustrado y coescrito por Miquel Alcaraz sobre el comportamiento alimentario del Eucalanus (un diminuto crustáceo de las aguas atlánticas). Miquel es el equivalente a los naturalistas del XVIII con el que tenemos el lujo de contar a bordo. E igual que aquellos hombres de la ilustración, siempre resulta interesante asomarse a la amplia cultura, en ámbitos totalmente distintos, contenida en la perpetuamente sonriente cabecita de este investigador catalán.
Miquel se formó como biólogo en la Universidad de Barcelona, se doctoró en 1977 y comenzó a trabajar como profesor de investigación en el Instituto de Ciencias del Mar de Barcelona del CSIC, donde actualmente es jefe del grupo de ecología del zooplancton marino. Sin embargo, en esta ocasión no está embarcado como biólogo, sino como ilustrador científico. Y es que si bien, como él suele decir, su “primera pasión es la ciencia”, como amante ocasional, el dibujo no se le da nada mal.
Miquel me ha dejado publicar algunos de los trabajos que ha estado realizando a bordo de la campaña ATP para compartirlos con vosotros. Resulta llamativo el gran orden que se ve en todos ellos. Se repiten las composiciones simétricas y estables, los colores cuidados (y perfectamente fieles a la realidad, según afirma repetidamente su autor), el nivel de detalle más o menos homogéneo a lo largo toda la figura… todo ello en pos de una mejor descripción del contenido.
Todos estos dibujos tienen, en este caso, una función divulgativa. Algunos pasarán a formar parte de un cuento con ilustraciones para niños. Otros, realizados durante la Expedición Malaspina, recibirán la visita del público en el Jardín Botánico de Madrid este otoño. Si no podéis esperar hasta entonces, os recomiendo echarle un vistazo al nutrido blog del Miquel.





¡Fantasticos dibujos! Muy buen articulo
Comentario por Otilia — 31 mayo, 2011 @ 19:37
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Pingback por Diario del Ã�rtico: dÃa 9 | Enchufa2 — 31 mayo, 2011 @ 21:36
[...] leyendo en: Un naturalista en una expedición del s. XXI (Quo). Si quieres leer el resto del diario de Almudena por el Ártico pincha aquí. [...]
Pingback por Un naturalista en una expedición del s. XXI — Amazings.es — 31 mayo, 2011 @ 22:38
Hace bastantes años que terminé biología por eso no puedo hablar de cómo se imparten las asignaturas actualmente, pero cuando me tocó pasar por las aulas, las asignaturas de zoología, botánica y alguna otra también parecían clases de dibujo ya que el profesor nos dibujaba en la pizarra auténticas maravillas de los animales y plantas que teníamos que concocer, no sólo su aspecto exterior sinó también esquemas de su organización interna y la habilidad del profesor a la hora de dibujar influía notablemente en la facilidad para aprender, me alegro que actualmente todavía se siga dibujando. Enhorabuena por tu trabajo.
Comentario por Justa — 2 junio, 2011 @ 21:43