Mis antepasados fueron unos valientes
Mis antepasados fueron unos valientes. Soportaron el frío intenso de una etapa glacial y salieron adelante. Todo comenzó hace unos 20.000 años. El clima se volvió más frío y los casquetes polares extendieron sus dominios cubriendo de hielo gran parte del Hemisferio Norte. La vida allí se hizo muy complicada para los europeos primitivos que se desplazaron hacia los climas más cálidos de la Península Ibérica, Italia y los Balcanes.
Muchos murieron y gran parte de la diversidad genética que había existido en los años previos desapareció. Cuando el hielo se retiró unos 5.000 años después, los humanos migraron de nuevo al norte y recolonizaron Europa Occidental. En esa nueva expansión aparecieron mis antepasados, el linaje mitocondrial que corre por mis venas.
Lo sé gracias a un análisis de ADN mitocondrial que me hizo la empresa Cambrix hace unas semanas, durante el II Bioencuentro con medios organizado por Asebio y Genoma España. Por supuesto, con toda la ilusión del mundo, dejé una muestra de células de mi boca. No quería dejar pasar la oportunidad de conocer parte de mi pasado.
Ahora sé que pertenezco al haplogrupo V, que se extiende por el oeste, centro y norte de Europa, y que aproximadamente un 12% de los vascos lo poseen. También abunda en Argelia y Marruecos, lo que indica que estos humanos migraron fuera de la Península Ibérica y se dirigieron hacia el sur a través del estrecho de Gibraltar hasta el norte de África. Mis antepasados también migraron en la otra dirección, hacia el norte porque comparto el ADN con casi la mitad de los lapones del norte de Escandinavia, un grupo de cazadores recolectores que siguen las manadas de renos de Siberia a Escandinavia.
Hace 25 años, en enero de 1987, la revista Nature publicaba el descubrimiento del ADN mitocondrial gracias al que conozco a mis antepasados. Esta investigación, firmada por Rebecca Cann, Mark Stoneking, y Allan Wilson, revolucionó el estudio de la evolución humana.
Todos los humanos llevamos ese ADN en las mitocondrias de nuestras células que hemos heredado de una mujer que vivió hace 200.000 años, la apodada como Eva Mitocondrial. En realidad, esta mujer no era la única en el planeta, claro que no. Representa a la típica mujer de aquel entonces, la más común. Este material genético ha pasado de generación en generación con muy pocas alteraciones y lo sigue haciendo. El estudio de estas pequeñas alteraciones sucedidas a lo largo de los milenios es lo que ha permitido a los expertos averiguar cómo nació el Homo sapiens y cómo se extendió por el planeta.
Migraciones humanas según el haplogrupo (Foto: Wikipedia. Pinchad para ampliar)
La teoría sobre el nacimiento del Homo sapiens que dominaba antes del descubrimiento de la Eva Mitocondrial, era que nuestro predecesor el Homo erectus salió de África hace unos 2 millones de años y se extendió por el resto del planeta. Las distintas poblaciones que quedaron aisladas se fueron adaptando al entorno en el que vivían y evolucionaron hacia el Homo sapiens.
El descubrimiento de la Eva Mitocondrial dio impulso a otra teoría, que apunta que los humanos modernos aparecimos en un punto en concreto (en el este de África hace entre 150.000 y 200.000 años) y no en distintos puntos del globo a partir de un mismo antecesor aislado. Desde allí nos extendimos por todo el globo.




CÓCTEL DE CIENCIAS
¡Qué interesante y qué bien contado!
Comentario por Pablo J. Casal — 7 febrero, 2012 @ 14:40
Interesantísimo.
Comentario por pablo — 7 febrero, 2012 @ 14:54
Sí la teoría de la evolución fuera cierta al cien por cien, eso implicaría que lamentablemente estamos completamente solos en el Universo. Yo estoy convencido de que no estamos solos, luego, creo que algo no es correcto en la teoría evolutiva. Pero es mi forma de pensar y no tengo pruebas de lo que afirmo. Así que de momento parece que me tendré que conformar con lo de la Eva mitocondrial.
Comentario por Lucas — 7 febrero, 2012 @ 15:16
Donde me puedo hacer el test para saber mis de donde vienen mis antepasados?? Porque soy mestizo, padre holandés madre española.
Comentario por Huig van Haarlem — 7 febrero, 2012 @ 16:04
Lucas, la teoría de la evolución no implica que estemos solos en el Universo, a no ser que te refieras a otros Homo sapiens idénticos a nosotros, lo cual sería sumamente improbable.
Pero otras especies inteligentes no son incompatibles con la teoría, en absoluto.
Comentario por El PaleoFreak — 7 febrero, 2012 @ 16:23
Genial post, me ha encantado la imagen de las migraciones.
¿Lo de Cambrix es publicidad subliminal? :troll:
@Lucas Ni tienes pruebas ni sabes de lo que hablas, obviamente.
Comentario por D. Teriyaki — 7 febrero, 2012 @ 16:25
Siempre he querido saber mis marcadores y a que haplogrupo pertenezco…, :_(
Comentario por Sr.Belizón — 7 febrero, 2012 @ 17:27
En Cambrix lo hacen http://www.cambrix.es/ No sé cuánto cuesta… Si no, preguntad en Genoma España.
Comentario por América Valenzuela — 7 febrero, 2012 @ 17:51
Don D. Teriyaki, nunca doy puntadas sin hilo. Obviamente sé de lo que hablo. No iba a intervenir más en este post, pero como me citas… Mire, hace muchos muchos años (a lo mejor no habías nacido) leí un libro muy convincente es sus argumentos de un paleontólogo alemán cuyo nombre no recuerdo que se titulaba: “Estamos solos en el Cosmos”. Realmente aportaba argumentos y obviamente sabía de lo que hablaba. Básicamente la tesis que defendía es que era de probabilidad nula el desarrollo de vida inteligente en otra parte cualquiera del Universo y de cualquier tipo morfológico basándose de manera pura y dura en la teoría de la evolución. El título del libro quedaba bastante bien demostrado. Ahora, como estoy convencido de la existencia de vida inteligente en el Cosmos e incluso con morfologías antropomorfas cercanas a la nuestra sino iguales, es por ello que nadie podría convencerme de la teoría evolututiva y de su acierto, es decir, que estoy plenamente convencido de su desacierto para explicar el origen del Hombre.
Repito: “Dice el necio en su corazón: no hay Dios”
Comentario por Lucas — 7 febrero, 2012 @ 18:13
Por cierto también leí hace mucho tiempo “El azar y la necesidad”. Sinceramente: infumable. Un cuento de abuelas contado eso sí de manera muy muy sofis. Infumable.
Comentario por Lucas — 7 febrero, 2012 @ 18:50
¡Qué interesante…!!! qué suerte tienes, América… me encantaría tener uno…
Comentario por Sonia — 7 febrero, 2012 @ 18:56
Muchas gracias, voy a echarle un vistazo
Comentario por Sr.Belizón — 7 febrero, 2012 @ 21:51
Lucas, a pesar de los argumentos del autor de “Estamos solos en el Universo”, insisto en que la teoría evolutiva no implica que lo estemos. Otros autores se “basan” también en la teoría evolutiva y sostienen que estamos muy bien acompañados. En resumen: la teoría evolutiva permite ambas cosas: solos y acompañados en el Universo.
Pero, además, usted no puede sostener que la teoría es errónea porque contradice determinada convicción suya. Eso es irracional. Son las pruebas científicas las que determinan si la teoría es acertada o errónea, no sus creencias personales sobre la vida en el Universo.
Comentario por El PaleoFreak — 8 febrero, 2012 @ 1:18
Bueno, de todas maneras algún día lo sabremos, pero esto se acaba, my friends.
Comentario por Lucas — 10 febrero, 2012 @ 15:22